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Qué ver en … Berlín

Berlín, la capital de Alemania, es una de las ciudades de Europa con mayor número de atractivos. Quizá no es de las más bonitas, pero sí de las más estimulantes. Su historia, ligada inevitablemente a la II Guerra Mundial y a la Guerra Fría, la ha marcado para siempre. La Berlín que podemos ver hoy me parece de lo más interesante: joven, underground, alternativa, multicultural, muy a la moda… y, sin embargo, decidida a no ocultar el pasado. Aquí van nuestras humildes recomendaciones.

Puerta de Brandeburgo. La Brandenburger Tor es el gran icono de la ciudad. Por el paso central de esta antigua puerta de la ciudad (construida en la última década del S. XVIII) hicieron sus entradas triunfales personajes tan célebres como Napoleón o el infame Hitler. Con la construcción del muro quedó relegada a paso fronterizo en tierra de nadie, pero hoy en día vuelve a lucir su esplendor y es punto de partida de casi todos los tours por la ciudad.

 

 

Monumento del Holocausto. Su nombre completo es “Monumento a los judíos de Europa asesinados”. Fue inaugurado hace pocos años, en 2005, pero ya es uno de los principales puntos de interés turístico en la ciudad. Casi 2.800 bloques de hormigón, de diferentes alturas, conforman este espectacular memorial. Los bloques, todos grises y vacíos, simbolizan las lápidas de un cementerio judío. Es recomendable visitar el centro de información que hay bajo el monumento. La entrada es gratuita y puede alquilarse una audioguía por 4€. Información ampliada: (PDF oficial en castellano | Web). Curiosamente a escasos metros del memorial se encuentra el búnker en el que Hitler se suicidó. Berlín decidió inundarlo y no abrirlo al público para que no se convirtiese en lugar de peregrinaje para neonazis. Hoy, en el aparcamiento que lo cubre, sólo hay un letrero (bastante reciente) que informa sobre la estructura del búnker y otros pocos detalles.

 

 

Reichstag. Otro edificio histórico de Berlín es el Reichstag, donde se reúne el parlamento alemán (Bundestag). Fue construido en estilo neorrenacentista a finales del S. XIX, pero desde entonces las guerras e incendios han hecho que cambiara mucho su aspecto. Su gran cúpula de cristal recibe miles de visitas cada día. Desde las alturas se tienen unas buenas vistas de la ciudad y pueden verse directamente las sesiones parlamentarias. La visita (que incluye audioguía) es gratuita pero hay que registrarse con algunos días de antelación: registro para ver la cúpula del Reichstag.

 

 

Isla de los Museos. La Museumsinsel es una pequeña isla rodeada por las aguas del río Spree que alberga cinco grandes museos: Museo de Pérgamo (Pergamonmuseum), Museo Antiguo (Altes Museum), Museo Nuevo (Neues Museum), Museo Bode (Bode-Museum) y la Galería Nacional Antigua (Alte Nationalgalerie). La relevancia de este conjunto museístico es tal que la isla fue nombrada Patrimonio de la Humanidad en 1999. La visita del Museo de Pérgamo, la estrella del quinteto es absolutamente obligada. Destacan el famoso Altar de Pérgamo, la Puerta de Ishtar, la fachada del mercado de Mileto y la fachada de Mushatta. Las entradas no son baratas, pero hay que tener en cuenta las tickets combinados, los días y horarios de apertura gratuita y la posibilidad de comprar el pase especial de la Berlin Welcome Card Museuminsel (diferente a la Berlin Welcome Card normal y corriente). En la misma isla, por cierto, también se encuentra la Berliner Dom (Catedral de Berlín).

 

 

Muro de Berlín. Del muro original y sus 155km apenas se conservan unos metros por aquí y por allá en su emplazamiento original. Las tres visitas que recomiendo para conocer el muro y su historia son las siguientes: East Side Gallery, un tramo de 1,5km que hoy en día es la galería de arte al aire libre más grande del mundo. El Gedenkstätte Berliner Mauer (Memorial del Muro de Berlín), situado en la calle Bernauer Straße, compuesto por diversos elementos: exposiciones al aire libre, la Capilla de la Reconciliación y, sobre todo, el centro de documentación sobre el Muro. La entrada es gratuita y desde su terraza podemos observar un tramo de muro al otro lado de la calle, con una torre de vigilancia y los dos niveles de muro habituales, con la llamada franja de la muerte en medio. Por último, hay que visitar el popular Checkpoint Charlie, el paso fronterizo más famoso entre la parte soviética y la parte occidental. Hoy unos actores hacen teatrillo para los turistas y el lugar en sí está hecho a base de réplicas, pero se puede completar la visita entrando en la Haus am Checkpoint Charlie.

 

 

 

 Gendarmenmarkt. Dicen de ella que es la plaza más bonita de Berlín.  Su belleza se debe a los tres edificios que la flanquean: el Konzerthaus; la Französischer Dom (Catedral Francesa) y la Deutscher Dom (Catedral Alemana).

 

 

 Potsdamer Platz. Olvidada durante la etapa del Muro, la renovada Potsdamer Platz vuelve a ser uno de los centros neurálgicos de la ciudad y es el escenario de la Berlinale cada año. La plaza en sí es un puro cruce de calles (dicen que el más grande de Europa), pero tiene varios atractivos: el espectacular Sony Center, varios fragmentos del Muro, el Panoramapunkt (ascensor más rápido de Europa), una réplica del semáforo más antiguo de Europa y otros edificios muy importantes: casino, estación de tren, Museo del Cine, etc. Además, a escasos 400m se encuentra la famosa exposición “Topografía del Terror“, que analiza a fondo la etapa nazi (entrada gratuita).

 

 

Barrio Judío. En torno a Oranienburger Straße se congregaba (y aún se congrega) el grueso de la comunidad judía de Berlín. En este barrio podemos encontrar la Nueva Sinagoga, los patios judíos del Hackesche Höfe, el Museo de Otto Weidt (una especie de Schindler berlinés), cementerios judíos, etc. Pero para saberlo todo sobre la historia de los judíos en Alemania hay que visitar el archifamoso Museo Judío, que curiosamente no se encuentra en este barrio. Web oficial en español.

 

 

 Alexander Platz. La “Alex” fue la plaza más importante en el Berlín de la RDA y su altísima Fernsehturm (Torre de Televisión), era uno de los grandes orgullos de la Alemania del Este. La torre es muy visitada por las impresionantes vistas panorámicas que ofrece. Web en español. En la plaza destaca el Reloj Mundial. Y para ver un buen ejemplo de arquitectura de la época comunista sólo hay que andar por la Karl Marx Allee, que termina (o empieza) en esta plaza.

 

 

Tiergarten. Es un parque gigantesco, alberga el zoo y lo atraviesa la ilustre avenida del 17 de junio, con su famosa columna de la Victoria.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: http://www.losapuntesdelviajero.com

10 países donde al ir de visita te quedarías para siempre

10 países donde al ir de visita te quedarías para siempre

Sí, en España se vive muy bien, pero ¿quién no ha pensado alguna vez estando de viaje por el mundo en romper el billete de vuelta y quedarse en algún lugar para siempre?

 

Según el índice de desarrollo humano de la ONU (que mide tres dimensiones: la vida larga y saludable, los conocimientos y un nivel de vida digno), si pisas estos países no querrás volver a casa nunca más.

1. Noruega 

Sí, en Noruega hace mucho frío y la mitad del año no ven la luz del sol, pero la otra mitad tienen más luz que nadie y el sol hasta brilla a medianoche. Es una tierra pacífica (por algo inventaron el premio Nobel de la paz), solidaria y saludable. En este país se puede esquiar 5 meses al año, disfrutar de las 4 estaciones con sus diferentes temperaturas y paisajes, ir en ferri hasta los fiordos, comer fresas, moras, salmón, caviar… Y los extranjeros que llegan al país tienen 350 horas de clase de noruego gratis. ¿Qué más se puede pedir?

2. Australia

Aparte de tener unas playas fabulosas (eso sí, con tiburones), Australia es un país multicultural en el que nadie se siente extranjero. El carácter amigable de los australianos es mundialmente conocido y en general es un país bastante seguro. Además, es uno de los países con menor densidad de población por kilómetro cuadrado, así que la tranquilidad está asegurada. Otro factor favorable es que casi no hay paro, así que quien busque trabajo seguramente lo va a encontrar. Hay que saber inglés, pero, oye, eso se arregla haciendo un poco de codos.

3. Estados Unidos

¿Hacen falta razones para querer vivir en Estados Unidos? Todos hemos soñado alguna vez con vivir allí, aunque sea por las películas de Hollywood o las series de televisión. Tienen una cultura y una forma de vida tan diferente a la nuestra que solo por eso ya vale la pena probar suerte en ese país. Al fin y al cabo cualquiera puede lograr el sueño americano. Pero no todo son cosas buenas: allí no hay sanidad pública, trabajan de sol a sol y es muy difícil que te den el permiso de residencia. Pero nada en esta vida es imposible.

4. Holanda

¿Quién querría dejar el sol para irse a un país donde llueve todo el año? Pues aunque parezca una locura, mucha gente. Holanda es un país con mucho encanto. Aparte de flores, quesos y permisividad con las sustancias ilegales (bueno, ahora ya no tanto), cada pueblo y ciudad tiene un patrimonio único y la gente es muy amable. Van al grano, pero siempre con cordialidad. Y aquí vas a estar muy en forma, puesto que la bicicleta es el transporte nacional.

5. Alemania

Empecemos con una razón práctica: Alemania está en el corazón de Europa y es el punto de partida ideal para conocer todo el continente, ya sea por tierra, mar o aire. Es también un país rico en tradiciones y con una historia fascinante. Culturalmente, son muy organizados y eso se refleja día a día en el transporte público, el sistema escolar y la administración. Además, tiene paisajes de gran belleza natural que con solo mirarlos te harán olvidar cualquier problema que puedas tener.

6. Nueva  Zelanda 

Nueva Zelanda es un país de gran belleza natural y con un estilo de vida más relajado y sano. Sí, está en la otra punta del mundo, pero este aislamiento conlleva menos globalización y más autenticidad. Las ciudades tienen pocos habitantes y la calidad de vida es muy alta. Como puntos a favor tienen la cultura maorí, el contacto con la vida marina, un bajo índice de criminalidad y un gran nivel de educación. Además, son los reyes del rugbi; nadie gana a los All Black. ¡Ah! Y también tienen muy buen vino.

7. Irlanda

Vivir en Irlanda es vivir rodeado de verde. La geografía de este país seduce a cualquiera que lo visite. Tienes la sensación de estar en un país puro y virgen. Pero tiene muchos otros atractivos: la amabilidad de sus habitantes, la cultura celta, la música irlandesa, la cerveza Guinness… Sí, llueve mucho y los días en invierno son muy cortos, pero no hay nada que un encuentro con amigos en un pub al salir del trabajo no pueda solucionar.

8. Suecia

Suecia es un país bonito así en general, pero más concretamente destaca por tener un sistema político muy eficiente (nada de las canalladas a las que aquí estamos acostumbrados), un gran respeto por la cultura vegetariana y por la naturaleza, y un sistema de transporte público envidiable. Se puede vivir tranquilamente sin coche y llegar a donde uno quiera a la hora y sin estrés alguno. Además, la gente es muy hogareña. Aunque también salen y se divierten, aunque son más de organizar saraos en casa.

9. Suiza

Así a bote pronto se me ocurren unas cuantas razones para quedarse a vivir en Suiza: el chocolate, el queso, los relojes (con cuco o no), los lagos, las montañas y el hecho de que es un país donde cualquier habitante conoce como mínimo tres lenguas (alemán, francés e italiano). Sin duda alguna esto demuestra que tienen una mente muy abierta a otras culturas. Pero además, los suizos son muy disciplinados y ecológicos y su gobierno tiene muy en cuenta la opinión del pueblo (quizá porque es un país pequeño).

10. Japón 

Hay muchos motivos por los que uno se quedaría a vivir en Japón, pero el que más destaca es la mentalidad colectiva. Allí la gente no piensa egoístamente en uno mismo, pues siempre tienen en cuenta a los demás. Son gente muy amable y educada (reverencias incluidas), la comida es fantástica y muy variada (no todo es sushi), son extravagantes a más no poder y tienen toda la tecnología al alcance de la mano. Además, hay máquinas expendedoras en todas partes y el transporte público… ¿es puntual? No, lo siguiente.