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Diez consejos para conducir de forma eficiente y ahorrar combustible

 

Gasolina

Repsol ha reconocido públicamente de que efectivamente existe el efecto lunes en la gasolina. Pero no porque ese día se recojan las estadísticas oficiales sino porque es cuando los transportistas llenan sus depósitos.

Sin embargo y a partir de ahora, el viernes será el día en el que la petrolera española venderá el combustible más barato para incentivar el uso del coche en periodo vacacional. Aun así, no está de más repasar algunos consejos para exprimir más aun si cabe el depósito de combustible y darle así un respiro a nuestro bolsillo, que le viene bien.

Estos diez consejos han sido recogidos y publicados por ANFAC, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones. La mayoría ya los conoceréis pero no está de más hacer un breve repaso, que seguro que nos viene bien.

Arrancando

Gasolina

Cuando arranquemos el coche, los pies lejos de los pedales a excepción del embrague que lo mantendremos pisado a fondo. ¿Por qué? Primero porque si tenemos metida una velocidad, el coche se moverá como un toro de feria y no arrancará. Y segundo, porque desacoplando la caja de cambios, al motor de arranque le costará un poco menos ponerlo en marcha. Nada de pisar el acelerador cuando le damos al contacto, es innecesario y un gasto absurdo.

Si nuestro coche es de gasolina, podremos arrancar inmediatamente el coche. Si por el contrario, es diésel, es recomendable esperar unos segundos antes de ponernos en marcha. Así permitimos que la lubricación recorra todo el sistema. Todos sabemos que los motores diésel son un poco más toscos.

Nos ponemos en marcha

Tenemos que mentalizarnos que la primera marcha la usamos casi exclusivamente para aparcar. El resto del tiempo, su utilización debe ser casi testimonial. Por supuesto que tenemos que usarla para poner el coche en marcha pero solo para eso. Una vez que empiece a rodar, pasaremos inmediatamente a segunda. Como referencia podemos pensar en cambiar a los dos segundos o a los seis metros (algo más de la longitud de nuestro coche en la mayoría de los casos).

De nuevo, dependiendo del combustible, el uso del cambio de marchas difiere un poco. Si es de gasolina, cambiaremos entre 2.000 y 2.500 si nuestro vehículo no tiene indicador de cambio de marcha. Si no, lo mejor es fiarse de lo que nos va diciendo el coche. Si es diésel, es suficiente hacerlo entre 1.500 y 2.000 revoluciones.

Por otro lado, podemos tomar el velocímetro como un indicador de cuándo cambiar. Dijimos que pasaremos de primera a segunda a los dos segundos o seis metros. Pues bien, dejaremos de usar segunda velocidad cuando alcancemos 30 km/h. Tercera hasta 40 km/h, cuando ya pasaremos a cuarta y quinta velocidad a 50 km/h.

Y sí, es perfectamente factible circular en ciudad en quinta velocidad, a velocidad sostenida y punta de gas sin pedir exceso de carga al motor. No se estropea nada y el coche va perfectamente fino.

En circulación

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Anticipación, anticipación y anticipación. Es el secreto para unos consumos bajos. Si mantenemos la velocidad lo más uniforme posible, evitando acelerones, frenazos o cambios de marcha, el consumo se mantendrá bajo.

Nuestra mirada debe estar muy por delante de nuestro vehículo. Dos o tres coches más allá. Así, podremos levantar el pie del acelerador y aprovechar la inercia, evitando tener que frenar y volver a acelerar por ejemplo.

Y deteniéndonos

En algún momento tendremos que parar. Para entonces, debemos tener presente que si dejamos de acelerar con una marcha seleccionada, el consumo del coche es cero siempre que las revoluciones estén por encima del ralentí.

Por ello y gracias a nuestro poder de anticipación, soltaremos el pie del acelerador cuando preveamos una parada. Frenaremos suavemente y quitaremos la velocidad cuando sea necesario y las menos veces posibles.

Por ejemplo, si circulamos en cuarta y ya frenando, podemos reducir directamente a segunda cuando las revoluciones estén a unas 1.200 vueltas por ejemplo, sin necesidad de seleccionar tercera para casi al detenernos, poner punto muerto. Si vamos a estar más de 60 segundos detenidos, apagar el motor en caso de no tener un coche con sistema Start-Stop.

Y sobre todo disfrutar, conducir relajado y con suavidad. Además de una conducción eficiente conseguiremos que sea mucho mejor desde el punto de vista de la Seguridad Vial.

Fuentes: ANFAC, www.circulaseguro.com

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